Comisiones Obreras de Extremadura

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CCOO de Extremadura

9 de noviembre de 2015, 11:37

PePe ven en tren

Julián Carretero Castro. Secretario General de CCOO Extremadura

Hace años que el tren y los Pepes se vienen dando la mano en Extremadura. Desde Pepe Mª Aznar hasta Pepe Antonio Monago, pasando por Pepe Luis Rodríguez Zapatero y Pepe Blanco.  En medio también se colaron otros como  Juan Carlos, Magdalena, Guillermo, Mariano y Ana. Pero también otro Pepe, Sócrates, el único Primer Ministro portugués convencido de que el AVE Lisboa-Madrid tenía que pasar por Badajoz.
Ironías aparte, la realidad es que en Extremadura disponemos del peor ferrocarril de España. Resulta sarcástico que no tengamos conexión de viajeros con Portugal cuando somos la región de mayor longitud fronteriza con Badajoz situada en la misma raya. La conexión con Andalucía es tercermundista, desperdiciando su potencial en viajeros y mercancías. La salida hacia el norte por Astorga para conectar con Castilla León, Galicia y País Vasco se fue para no volver.
Junto con Murcia somos la única región en no disponer de un solo kilómetro de vía electrificada, manteniéndose tramos con traviesas de madera y raíles de principios del siglo veinte, donde superar los 30Km/h es todo un reto. El tren de viajeros más rápido entre Badajoz y Madrid tarda más de cinco horas. Han desaparecido los trenes de largo recorrido y el material rodante utilizado resulta incomodo al estar diseñados para medias distancias.
Transportar mercancías por ferrocarril resulta caro para nuestras empresas, haciéndolas menos competitivas debido a la no disponibilidad de electrificación, a que las velocidades medias apenas alcanzan los 50Km/h, la gestión logística es casi inexistente y los destinos portuarios están muy restringidos por las dificultades de salir al norte, sur y este. 
Desde finales de 2004 en que Ibarra arrancara a Zapatero el compromiso de construir el AVE Madrid- Lisboa por Badajoz, como tren mixto de mercancías y viajeros, ha transcurrido una década donde el devenir han sido tejemanejes,  verdades a medias y propaganda hueca. Ni el AVE “cara huevo para el 2010” de Pepiño Blanco cruza las dehesas extremeñas, ni tampoco lo hace el sucedáneo de altas prestaciones diesel de Monago y Ana Pastor. Once años después no hay un solo kilometro de traviesas y raíles puestos, en ocho tramos entre Plasencia y Badajoz no hay plataforma construida y están sin hacer las de entrada y salida en Plasencia, Cáceres y Mérida. Entre Navalmoral y Madrid no hay nada hecho. De los 4.000 millones de euros de coste inicial de esta infraestructura, entre 2006 y 2015 el Estado sólo ha presupuestado 1.920 millones (48%), de los que apenas ha ejecutado 900 (22%).
En los últimos tres años no ha habido presupuesto para mejora de la red convencional y como recientemente ha puesto de manifiesto este diario, a través de reprogramaciones de fondos europeos, el gobierno central desvió fondos a otras Comunidades. En 2016 el AVE extremeño tiene presupuestado doscientos millones, 5% del global en España, frente al 8% País Vasco 7% Cataluña, 12% Andalucía y C. Valenciana y 22% Galicia y Castilla León; territorios en los que la alta velocidad lleva ya años funcionando. En definitiva, al gobierno de España le importa un pimiento esta región, su ferrocarril y su gente. La alta velocidad ni está ni se le espera.
De esta situación descrita hay culpables directos, sobre todo los diversos gobiernos que se han ido sucediendo en España y aquí. Probablemente también tengamos responsabilidad aquellos que desde diversos frentes sociales, económicos y mediáticos no hemos sabido reivindicar e impulsar acciones más concretas y contundentes para movilizar a una sociedad adormecida, poco organizada y por tanto con escasa capacidad de influencia y transformación de esta realidad.
Extremadura necesita traer personas y sacar mercancías. Solo sobre esta premisa y la de agilizar cuanto antes su consecución tiene sentido  articular un verdadero pacto regional por el ferrocarril y contra el aislamiento. Fijemos objetivos concretos, estableciendo la estrategia más adecuada ante el gobierno de España, sea el que sea tras el 20-D, ilusionando y movilizando al conjunto de la sociedad por lo necesario y también factible.
Para ello durante los próximos cuatro años (2019) debiera ejecutarse una inversión de 3.000 millones de euros (diferencia entre gastado hasta ahora y el coste total de la alta velocidad de Extremadura). Ese montante cubriría sobradamente tres ejes de actuación que permiten cumplir el objetivo de ser competitivos trayendo personas y sacando mercancías, poniendo la distancia Madrid- Badajoz en apenas 3 horas y 40 minutos:
1.- Acabado y electrificación total de una vía convencional, ancho ibérico Madrid-Badajoz, por Cáceres por la actual plataforma del Ave en construcción, enganchando con la prevista en desde Sines- Elvas.
2.- Acondicionamiento y electrificación total de la vía Mérida- Puertollano, incluyendo la instalación del intercambiador de ejes en Brazatortas (Ciudad Real) que posibilite la circulación hasta Madrid y Sevilla por las vías AVE.
3.- Acondicionamiento y modernización de la red viaria regional, con especial atención hacia Sevilla y Huelva.
Por razones económicas y de futuro para el millón de personas que aquí vivimos, necesitamos superar este hastío y salir del aislamiento; pero también por dignidad, por lo perdido, por lo nunca tenido y por deshacer  definitivamente ese mantra de “región saqueada” que desde décadas nos persigue. Por nuestras características territoriales y geoestratégicas el tren puede ser, no la única, pero sí la mejor herramienta para salir del ostracismo y conectarnos al mundo.
 

PePe ven en tren

9 de noviembre de 2015, 11:37