Comisiones Obreras de Extremadura

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CCOO de Extremadura

28 de abril de 2015, 14:05

Morir Trabajando

Concha Gómez. Secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO de Extremadura

¿Cuánto vale la vida de un trabajador?
Hace unos días, aparecía en prensa, una espeluznante noticia: “un joven de 18 años, moría a causa del trabajo, ya que manipuló productos tóxicos que desembocaron en una enfermedad que finalmente le causó la muerte”.
Su familia recibirá una indemnización de 80.000 €. Esto es lo que vale la vida de un trabajador para nuestra administración.
Impactante, toda una vida por delante y se la lleva “de rositas” un trabajo inseguro, insalubre e irresponsable.
En este 2015 se cumplen 20 años de la promulgación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, dos décadas muy fructíferas en cuanto a legislación en esta materia. Leyes, reglamentos, instrucciones, fichas técnicas…, y todo, para que hoy, en Extremadura, en el período 2011-2014, 75 personas dejaran su vida en el tajo. Una mujer y 74 hombres, con una media de edad entre 35 y 40 años, trabajadores y trabajadora de diferentes sectores de actividad: agroalimentario, servicios, construcción…
Vidas perdidas, cuya muerte siempre fue evitable. Porque los accidentes de trabajo y las Enfermedades Profesionales (EEPP) pueden prevenirse. Nos podemos anticipar a ellas. Y ese es el  espíritu de la Ley, evitar la muerte, la enfermedad, el sufrimiento y el dolor que suponen la pérdida de un ser querido, que dejó su vida por el hecho de ganarse el sustento diario.
Evitar esta lacra social pasa por algo tan sencillo como evaluar los riesgos a los que estamos expuestos en nuestros centros de trabajo. Evaluarlos y después adoptar medidas para eliminarnos o minimizarlos.
Algo tan simple, diariamente es obviado por las empresas en Extremadura. Y este mirar para otro lado provoca anualmente 9564 accidentes de trabajo con baja solo en el año 2014.
A lo largo de estos años de crisis, de manera incoherente, ha disminuido la población laboral activa, y sin embargo, ha aumentado la siniestralidad en el trabajo. En este último año, mientras el empleo aumenta apenas un 3%, la siniestralidad laboral aumenta un 11 %.
Las organizaciones sindicales venimos reivindicando desde antiguo, una serie de medidas básicas para paliar esta sangría laboral.
 
 
Siendo conscientes de que el máximo responsable de proteger la vida de las personas a su cargo en el trabajo es la parte empresarial, sabemos que la vigilancia y control sobre el cumplimiento de esta responsabilidad, compete a la Administración, concretamente a la Autoridad Laboral y la Inspección de Trabajo.
Pero también sabemos y ponemos sobre la mesa, que a esta Inspección de Trabajo, le faltan recursos materiales, humanos, formativos y dedicación, y que estas carencias degeneran en el incumplimiento reiterativo y masivo por parte de la patronal, ya que sale mucho más “barato” incumplir que cumplir la normativa en prevención de riesgos, cuestión de probabilidades.
Este es uno de los grandes problemas y la clave del caso omiso y el poco valor que la dirección de las empresas otorga a su capital humano, a la vida y la salud de su plantilla, todo se mide en función de costes. Y mientras la salud de las personas que trabajan se mida como una carga económica y no como una inversión que hace más competitiva y productiva a la empresa, cada año se accidentarán o morirán un número indeterminado de personas en su centro de trabajo, que dependiendo en la mayoría de los casos del azar, pasarán a ser poco más que una estadística para nuestra administración regional.
En este 28 de abril, CCOO hace un alto en el camino y rinde un merecido homenaje a las 75 víctimas del trabajo que se ha cobrado el mandato de este Gobierno Autonómico.
No han existido en estos años políticas públicas reales y efectivas en salud laboral, han destruido el diálogo social y los foros de participación arbitrados al efecto, donde la clase trabajadora, la patronal y la administración, se sentaban en una misma mesa y debatían sobre la materia, buscando soluciones y proponiendo medidas para paliar las miserias que conllevan la muerte y la enfermedad derivadas del trabajo.
En los inicios del “mandato Monago”, se firmó el VI Plan de Actuación en Prevención de Riesgos Laborales, pero todo quedó en lo que luego fue costumbre en este Gobierno, en foto y papel mojado.
Sr. Presidente de la Junta de Extremadura, despedimos su mandato, con 75 muertos, 75 vidas truncadas, cientos de familias, padres, madres, hermanas y hermanos, hijos e hijas. Este es el legado que reciben de su desgobierno y su falta de sensibilidad.
 
 
 
 

Morir Trabajando

28 de abril de 2015, 14:05